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sábado, 31 de marzo de 2012
Assalam alaikum wa rahmatu Allah wa barakatuh

Hola a todas!

Siempre he pensado que cuando todo tu entorno cree que eres débil al final te lo acabas creyendo, le tienes miedo a todo y ante cualquier cosilla te pones nerviosa, crees que no vas a ser capaz, pero no lo había comprobado hasta ahora. Desde siempre y para la mayoría de personas he sido esa niña demasiado delgada, la que siempre pasaba anemias, la que no comía apenas nada, la delicada que ante cualquier juego brusco salía corriendo por miedo a algún golpe, en resumen: La débil.

Siempre he sido tratada como tal y ante cualquier cosilla era frecuente ver que alguien de mi entorno ponía el grito en el cielo "la niña no va a aguantar eso", "si no come más y engorda un poco va a acabar en el hospital" o "vas a coger pilupecia", que en el lenguaje abuelil significa "anorexia".

En cuanto a esto no tengo ninguna queja de mis padres, ni de mis tíos o abuelos, entiendo que al ser prematura y tan delgadísima se preocupasen pensando que no iba a ser capaz de muchas cosas, pero sin darse cuenta han hecho que me lo crea, yo misma siempre he pensado que era débil, la cosa más simple me daba miedo y por fin he descubierto que sí, tengo mis puntos débiles, pero no lo soy tanto como pensaba.

Cuando fui a la ginecóloga me mandó análisis de sangre para comprobar qué tal voy de todo, además de ver el tema de la toxoplasmosis y la rubeola. Siempre he tenido pánico a las inyecciones y antes de que me toquen ya me he desmayado, eso incluso cuando a la que tienen que pinchar no es a mí... ¡Horrible!.

En principio esto no era tan exagerado, tan solo me daba miedo por ser algo poco habitual, casi como a cualquier persona, pero al escuchar a mi alrededor comentarios del tipo "Como le saquen mucha sangre se va a marear", "A ver cómo te va, que tú no tienes fuerza" y cosas por el estilo, empecé a tener cada vez más miedo.

Ayer por la noche me dijo mi marido "Mañana vas con mi madre a hacerte los análisis". Inmediatamente me puse blanca, empecé a tener sudores fríos, me mareé y casi me pongo a llorar. "Que yo me desmayo, díselo a tu madre no vaya a ser que le pille por sorpresa y no sepa cómo actuar. Me tienes que comprar chocolates. ¿Cuánta sangre me tienen que sacar?. Si es mucha me voy a marear seguro, ¿Me dejará estar tumbada un rato?" y un largo etc... Le volví loco.

En cuanto mi suegra vino a decirme algo le solté tres cuartos de lo mismo y, para mi sorpresa, ella se asustó más que yo al escuchar mareos y desmayos, no quería venir conmigo del miedo que le daba. Me quedé impresionada "¿Tiene miedo a un simple desmayo? ¿Tanto como para no querer acompañarme?". Y ahí me puse a darle vueltas al tema. Ver que en esta ocasión no eran todos los que estaban encima mía a causa del análisis, sino que había una persona a la que teníamos que animar para que me acompañara, me hizo pensar que a lo mejor no era tan débil como creía.

Me puse a pensar en momentos en los que había sido capaz de algo sin problemas, como por ejemplo cuando tenía unos 8 años. Tenía un papiloma en el pie, no recuerdo bien cómo fue todo, pero sí recuerdo que sin previo aviso la podóloga sacó su bisturí y me lo quitó, sin anestesia siquiera. Lo mejor es que no me enteré de nada, nadie me dijo nada y salí de allí tan contenta, caminando con normalidad y todo.

La mayoría de personas al verme tan delgada me tocan el bracito en plan "mira qué cosilla" y se ríen. Pero no saben que incluso hice pesas durante dos años (pero no me puse fortochona jajaja), yo sola cargué más de 10 cajas que habían en la cocina cuando estábamos de mudanza, había que poner todo en su sitio y mi suegra me dijo "tenemos que subir todas las cajas a la encimera (no recuerdo por qué era), a ver si podemos las dos solas...". Me fui arriba y en menos de 10 minutos bajé "Ya está todo listo". La cara de mi suegra era un poema "¿Ya? ¿Tú sola?". Yo, con cara de noloentiendo, "Sí, son solo cajas llenas de cosas de cocina...".

Desde ayer estuve pensando en todo esto y más, porque sin darme cuenta me había centrado en esos momentos en los que no era capaz, pero me había olvidado de aquellos en los que sí lo fui. Sin darme cuenta me veía a mí misma como alguien sin fuerza para nada, sin valor para afrontar algo que se me cruce, incluso sin fuerza para soportar un simple análisis de sangre. De repente recordé:

"Allah no carga un alma con más de lo que puede soportar" (Al-Baqarah: 286)

Y pensé que si esto era lo que me había tocado, entonces era porque puedo soportarlo. Dormí tranquila. Por la mañana seguía tranquila, acudí a la clínica (junto a mi suegra) de lo más relajada. Al pasar a la consulta mi suegra se quedó fuera, tenía miedo de que me desmayase y no quería verlo. Pasé sola "No estoy sola, Dios está conmigo", pensé. La enfermera sacó la aguja sin escrúpulos, a toda velocidad me puso la goma en el brazo y ante tanta rapidez me asusté "¡Espere! Que va muy rápido". Con la misma rapidez me quitó de en medio todo aquello que me incomodaba y con una sonrisa me dijo "Ponte cómoda, cuando estés lista avísame".

Ante una cosa así me relajé de inmediato, saqué un chocolate del bolso (por si acaso) y me puse a pensar en alguna Sura (capítulo) del Corán, alguna cortita que ya me supiera de memoria. No me enteré de nada, vi incluso que me sacó dos tubos de sangre, pero no me marée ni me desmayé. Por primera vez he sido capaz, porque en esta ocasión no tuve a nadie que me dijera que no iba a serlo. Tal cual terminó me levanté y salí con una sonrisa, caminando con mi suegra por el centro de la ciudad mientras me comía mi chocolatito, que en realidad no me fue necesario por mareo, simplemente tenía hambre porque aún no había desayunado y ya eran las 10 de la mañana.

Cómo cambian las cosas cuando la compañía es otra y la gente de alrededor confía en ti, aunque algunos se asusten, pero no me extraña, con tanto drama que monté la noche anterior lo raro es que no saliera corriendo... jajaja.

EDITO: Os dejo un enlace hacia un cuento de Bucay que me ha dejado Maribel en los comentarios, ¡Os lo recomiendo totalmente!. Podéis clicar aquí para verlo.

7 comentarios:

  1. Que bonito lo que has contado y que lección mas importante has aprendido tu sola.
    Yo creo que eres una persona muy fuerte. Te leí hace poco contando tu historia en otro blog y creo que has sabido superar cosas muy difíciles.
    Me gustaría que leyeras este pequeño cuento de Jorge Bucay.
    http://cadenadefavoresdespain.obolog.com/ninos-estaban-solos-jorge-bucay-330083
    Besos

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    1. ¡Qué bonito cuento de Bucay! No sé si es que me has pillado sensiblona o qué, pero casi se me saltan las lágrimas jajaja. Gracias por compartirlo, voy a poner su enlace en la entrada para que puedan verlo todas.

      Ante la historia que dices me impresioné también, las que comentaron decían lo mismo, que me veían muy fuerte y que he superado cosas muy difíciles, pero aún así nunca lo he creído de esa manera y seguía pensando del mismo modo... Gracias a Dios hoy descubrí que cada uno tiene sus debilidades y que no tengo por qué ser siempre la débil :) Besotes!

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    2. Precioso el cuento Maribel, me ha emocionado!!

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  2. Es que a veces vamos descubriendo cosas de uno mismo que nos sorprenden. Por lo que has contado yo también que eres mucho más fuerte de lo que pensabas, pero también solemos tener miedo a lo desconocido o a lo poco habitual. Estás echa toda una campeona!! Besos!

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    1. Sí, ese miedo a lo desconocido siempre estará ahí, pero creo que al menos podré afrontarlo un poquito mejor que antes jajaja. Besotes

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  3. Si es que cuando piensas que eres algo te conviertes en ello, tanto para bien como para mal. Me alegro que haya ido tanbien, alhamdullilah. Después de esto parir será un camino de rosas...jejeje ;)

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    1. Bueno, bueno, ya veremos cómo irá eso jajajaja. Alhamdulillah al menos estoy más tranquila y sé que podré llevar mucho mejor el tema de anestesias o cualquier otra cosa que tengan que pincharme, que antes solo pensarlo me daba pánico. Besoteeees

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