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sábado, 14 de julio de 2012
Assalam alaikum wa rahmatu Allah wa barakatuh

Hola a todas!

¡Al fin, la semana 30!. Ya hace 10 semanas desde que empecé el reposo y en aquel entonces las 30 semanas las veía tan lejos... La noticia de que mi Pimpollo podía nacer prematuro, en ese momento con tan solo 20 semanas, con tan poquísimas posibilidades de salir adelante, me dejó helada. Pasé muchísimo miedo, hasta cuando estornudaba me daba miedo, me agobiada con todo, cambiaba de humor constantemente, ahora quería compañía y de repente quería estar sola. ¿Quién se iba a encargar de la casa? ¿Me tienen que traer desayuno, almuerzo, merienda y cena a la cama?.

Siempre he sido muy independiente y la idea de no poder hacer las cosas por mí misma me mataba, pero a la vez sabía que no me quedaba otro remedio si es que quería mi Pimpollo siguiera creciendo en mi barriguilla. Pregunté por el tema de las incubadoras, que aquí no son gratis, cuestan un pastón al día y, por mucho que quisiéramos, no podríamos pagarlo.

Eso me agobió aún más pero también me dio el empujoncito que necesitaba para sacar fuerzas y enfrentarme a la situación con buen humor, me costó, no fue una tarea fácil e incluso a día de hoy a veces tengo mis bajoncillos porque esta situación se me ha presentado junto a otras cosas y claro, todo a la vez a veces se hace difícil. Pero gracias a Dios voy pasando los días y acabo de cumplir las 30 semanas, ¡Quién me lo diría!.

A esta semana llego asfixiada, literalmente. El útero ha crecido lo suyo, no me preguntéis dónde leches tengo mi estómago porque no sabría exactamente dónde situarlo y mi diafragma está sufriendo lo suyo también, me cuesta respirar, sobre todo teniendo en cuenta que paso el día semi-tumbada o completamente tumbada y eso me dificulta un poco más. El dolor de espalda ha vuelto para quedarse, la verdad es que aguanto poco semi-tumbada...

Ahora que estoy en la semana 30 voy alternando en mi ánimo de nuevo, a veces estoy contentísima de haber llegado hasta aquí y con fuerzas para continuar aún más, feliz al pensar que pronto veré a mi Pimpollo, si Dios quiere, y con muchas ganas de enfrentarme al parto lo mejor posible, tanto que  veces pienso incluso en no recurrir a la epidural.

Pero a ratos mi ánimo cambia y me siento muy asustada por el parto, que no sé qué me espera, no sé cómo enfrentarme a él, no estoy segura si recurrir a la epidural o no. Por un lado pienso que sí, que sería mucho mejor porque soy muy delicada con el dolor, pero por otro pienso que no porque me dan pánico las agujas y la de la epidural no es precisamente pequeña.

Ahí voy alternándome y pensando en que cada vez me queda menos. Ya veré qué me dice la gine en la próxima visita, pero supongo que alrededor de la semana 36 tendré que dejar las pastillas y a partir de ahí, cuando llegue llegó.¡Qué nervios!.

PD: Sí, Pimpollo continúa su revolución contra mis costillas y no piensa parar, mi vientre ahora es suyo, todo espacio le pertenece y, si a él le parece que unas costillas no pueden formar parte de su entorno no pasa nada, siempre puede estirparlas a fuerza de patadas.

He intentado convencerle de que esas costillitas ahí puestas le dan un toque muy rústico a su hogar, pero se ha empeñado en apuntarse a la moda del minimalisto y no hay revista de Casa y jardín que lo convenza, de paso se ha apuntado también a quitarme el diafragma, que tener un porche no le parece adecuado junto a su decoración minimalista.

Como siga en ese plan en cuanto nazca lo pongo a lijarme y pintarme la cama de forja, ya veréis qué mona me va a quedar.


10 comentarios:

  1. ¡Ay, madre! Si es que ya no te queda nada :)

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    1. Sí, qué miedito y qué ganas a la vez jajaja. Besotes

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  2. Felicidades por haber llegado hasta aquí, Insha Allah aguantes todavía esas pocas semanas que que te faltan.
    Por el parto, no planees demasiado ahora. Está bien plantearte qué es lo que quieres, pero de verdad lo sabrás en su momento, según se vaya presentando todo.
    Yo pedí epidural, pero a cambio tuve uno de los posibles efectos secundarios que me dejó medio-encamada una semana y con unos insoportables dolores de cabeza, que no me podía ni incorporar. Me arrepentí, claro, pero es que en aquel momento del parto soporté muy mal el dolor.
    Escucharás experiencias de todo tipo, así es que lo mejor es que tú misma decidas llegado el momento.
    Besos

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    1. Insha Allah, estoy a mitad de camino ya!. He leído "medio-encamada" una semana y he pensado "¡Nada de epidural!" jajaja, pero bueno, seguiré tu consejo y ya veré qué tal todo en su momento, insha Allah. Besotes

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  3. No queda nada!!!..y no has pensado volver a Spain a dar a luz??
    ya veras como dentro de nada lo tienes en tus brazos, dando paseitos, sacando gases, cambiando pañales...
    un besote

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    1. Quería ir pero no tengo dónde quedarme ni nada, de todas formas creo que será más fácil aquí, no tenemos tampoco para hacer el viaje y luego tendríamos que estar un tiempo mientras le preparan los papeles porque tendríamos que traducir nuestro acuerdo matrimonial y alguna que otra cosilla. En cambio desde aquí podemos ir al consulado de España y listo, es mucho más simple.

      Ains, de todas las cosas de la maternidad me has nombrado las más escatológicas jajaja. Pero reconozco que estoy deseando que esos momentos lleguen!. Besotes

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  4. Salam aleikom! Aiiix que poquito te queda ya jeje. Que ilusión, todos esos miedos son normales y puede que sean mayores a medida que pasen los días. Pero ya verás que too saldrá bien, insha allah y el tener a tu peque en brazos compensa todas esas dificltades.Ánimo ukthi que ya estás en la recta final!

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  5. Bien!! Ya queda menos.
    Las 32 semanas es una fecha clave. Y las 34 es otra fundamental. A partir de las 34, aunque sería un niño pretérmino (al prematuro pero sin problemas, con los pulmones maduros) ya tendría luz verde. Claro que si llega a las 37, genial.

    Tiene que ser agobiante tanto tiempo así, la verdad, pero prontito pasa el tiempo!!! =)

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  6. Creo que si nos ponemos te podrían contar tantas historias de partos como estrellas hay en el cielo. Así que mejor mentalizate sólo en que todo tiene que ir bien, si hubiera algún problema deja que los profesionales te aconsejen que para eso están. Si vas sin nervios ya tienes bastante ganado, lo peor es una madre histérica que no coopera para nada. Yo al final tuve dos cesareas, así que tuvieron que ponerme las dos veces epidural para sacarme a los peques. Por suerte no tuve efectos secundarios, al menos de dolor de cabeza. Eso sí, mi primer nene fueron 17 horas de parto y al final cesarea. La epidural tan sólo un rato antes de entrar en quirofano. Fue ponermela y en menos de un segundo no tener ningún tipo de dolor. Se que pensé, y para que he estado yo 17 horas pasando pena y soplando. Estaba tan agotada que entre contracción y contracción me quedaba dormida y tenía sueños, cuando empezaba la siguiente contracción me despertaba incorporandome del daño, cuando ya finalizaba volvia a recostarme y dormirme y seguia con el sueño donde lo había dejado. Nunca me ha vuelto ha pasar una cosa así en la vida, recuerdo el hecho pero no el sueño. El segundo entre una cosa y otra fueron unas 11 horas y al final cesarea, las contracciones no fueron tan bestias y no me dormí, así que tranquila que hay partos monísimos. Siempre he querido sentir lo que era paris un crio y mis dos bichitos no me han dado ese gusto, pero tengo unos soles que ya ni me acuerdo de eso. Piensa sólo en cuanto lo tendrás contigo y verás como todo irá bien.

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  7. Nena!!! que ya te queda poquíiiiisimo. Creo que la epidural no es tan mala idea, aún cuando te de muchísimo miedo, piensa que por mucho miedo que te dé será el último con relación al embarazo, así que ¿para qué sufrir más? además, si la cosa va bien, y no te duele nada, pues que no te la pongan y punto, pero teniendo en cuenta de que no vas a parir en tu país y que el idioma es un poquito complicado pues que quieres.. para mí sería el menor problema jajajajaa.

    Por otro lado me alegro de la evolución de Pimpollo, estoy segura de que la cama te va a quedar preciosa aunque me lamento de tus pobres costillas... en cuanto al estómago ¿no has pensado que quizás es el balón con el que está jugando? jejejeje.
    Besos.

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