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miércoles, 31 de octubre de 2012
Porque la forma de los ojos es mía, el color es de maridín, las manos son mías, el pelo también, los labios parecen más de maridín aunque a nuestro entorno no le queda muy claro, el tono de piel es mío pero poco a poco está cambiando y va tirando más a maridín, las uñas son mías, la nariz no se sabe de quién es todavía pero nuestro entorno cree que llegará a ser de maridín. ¿Y los pies?, ¿De quién son esos pies tan grandes?: Del primo segundo de la tía Paca ¡Y yo qué sé!.

Pero digo yo, ¿Tendrá Pimpollo algo que sea suyo?...
miércoles, 24 de octubre de 2012
Pongámonos en situación:
Estoy sentada dándole el pecho a Pimpollo. Como la camiseta que llevo no tiene suficiente escote como para sacar con comodidad el pecho, decido levantármela (sí, estamos en octubre y todavía puedo ir panza al aire sin morir de frío). En ese momento llega maridín, me saluda, saluda a Pimpollo y comienza a hablarle:
- Maridín: Oh mi niño que está comiendoooooo!
- Yo: (Sonrío)
- Maridín: Pimpolloooo, ¿has visto a tu mami?. Antes tenía abdominales, ahora no.
- Yo: ¬.¬

Ya me reiré yo, ya. Algún día el también perderá sus abdominales y seré yo quien me ría (si es que no los ha perdido ya, que con esto del postparto hace tiempo que no lo veo. Triste, pero cierto).
viernes, 5 de octubre de 2012
Assalam alaikum wa rahmatu Allah wa barakatuh

Hola a todas!

He leído por algunos blogs que ésta era la semana de la lactancia materna. No sé si llego a tiempo o no, pero quería aprovechar para contaros algunas soluciones a problemas que me surgieron al principio y daros ánimo a todas las que toméis esta decisión, porque a veces pueden surgir dificultades pero eso no significa que sea imposible. Cada problema tiene su solución, solo hay que tener paciencia y, muy importante, fuerza de voluntad para mantenernos firmes ante nuestra decisión. Os cuento pues qué solución encontré para los problemillas que me surgieron:

El bebé no se engancha


La noche que estuve en el hospital la pasé sola, compartía la habitación con una mujer a la que le habían hecho cesárea y la pobre no podía ni levantarse, por los pasillos no había ni una enfermera y las visitas tenían un horario, nadie podía quedarse conmigo a pasar la noche. Pimpollo estuvo durmiendo mucho, ya habían pasado horas desde el parto y en plena noche se puso a llorar desconsoladamente, tenía hambre.

Lo tenía conmigo en la cama, como estaba pegada a la pared no había peligro de que se cayera. Ambos tumbados, me lo puse al pecho, pero no se enganchaba. El pobre mío abría la boca, buscaba, chupaba con la lengua, pero no agarraba bien el pezón y succionaba. Era la primera vez que escuchaba a mi bebé llorando de esa manera. Me desesperé.

Mi madre vino a verme y, a pesar de que no se permitía la visita, consiguió colarse y estar conmigo un rato. Al ver que Pimpollo no conseguía hacer su toma me dijo que podía ir a la farmacia y traerme leche, que ella me había comprado un biberón y lo tenía en el coche junto a otras cosas. Los comentarios tipo "Es que no tienes leche" no faltaron en ningún momento. Resistí.

Se fue mi madre (que quería quedarse, pero no la dejaban), volví a quedarme sola, con Pimpollo llorando como si no hubiera un mañana. Yo muerta de sueño, agotada, mareada por la anemia y casi sin poder moverme, me sentía impotente, mi hijo lloraba de hambre y yo no podía hacer nada. La mujer con la que compartía habitación vio mi desesperación y me ofreció el biberón de su hija, con leche de fórmula. La miré un rato, miré a Pimpollo con su llanto, pero después de pensarlo un rato me negué.

Los musulmanes tenemos una sunnah (hechos del profeta, la paz y bendiciones de Dios estén con él) que es masticar un dátil y darle un poco al recién nacido (evidentemente sin que hayan trozos). Recordé que mi marido había hecho esto cuando me llevaron a la habitación y que a Pimpollo le había gustado el sabor dulce. Tenía dátiles, cogí uno, lo abrí y me lo restregué por el pezón. Problema resuelto, Pimpollo se agarró y empezó a succionar.

Grietas en el pezón


Esto duele pero bien... Aún así la solución no es muy complicada, sencillamente necesitamos hidratar bien el pezón. Yo después de cada toma me limpiaba con agua y me ponía una gotita de aceite de argán en cada pezón, colocaba el disco de lactancia y listo. Antes de darle el pecho me quedaba unos minutos con el pecho "al aire" porque el olor del aceite de argán es un poco fuerte y Pimpollo lo rechazaba, pero pasados esos minutos ya no olía tanto a aceite y no tenía problema. En caso de no tener aceite de argán recomiendo utilizar aceite de oliva, natural, a ser posible.

Mastitis


Bueno, dicen que si no te da fiebre no es mastitis (según he leído), pero me refiero a ese bulto en una zona del pecho (cerca de la axila en mi caso, que según tengo entendido es donde suele ocurrir), que duele y no sabes qué hacer con él. Ocurre por obstrucción de la leche y en mi caso lo solucioné de la siguiente manera: Siempre me ducho por las mañanas así que, aprovechando el calor de la ducha, cuando terminaba me sacaba leche. El resto del día me daba un masaje con un poco de aceite durante 10 minutos más o menos y luego me volvía a sacar leche. Me ocurrió un par de veces y en ambas ocasiones se me quitó de un día para otro.

Espero que mi pequeña experiencia pueda ayudaros ¡Feliz lactancia!

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Ummu Aisha Al Magrebia © 2011. Con la tecnología de Blogger.

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