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lunes, 24 de septiembre de 2012
Assalam alaikum wa rahmatu Allah wa barakatuh

Hola a todas!

Pimpollo acaba de cumplir 2 semanas, que se han pasado volando. Aún no puedo creerme que, un día como hoy, ya había comenzado el parto y que estaba a punto de ver a Pimpollo por primera vez (entiéndase, fuera de la panza).

Desde que nació vimos que era un niño muy despierto y atento al mundo que le rodea. En sus primeras fotos, a tan solo unos minutos después del parto, está con los ojos bien abiertos y observando todo. Es muy risueño, nos impresionó ver que con menos de una semana ya se dedicaba a regalarnos una sonrisa detrás de otra, generalmente suele hacerlo después de tomar el pecho, empieza a reirse y no para. En principio solo era una sonrisa bien grande, pero ya en dos ocasiones se ha reído a carcajadas, es decir, con sonido y todo. ¿De qué se ríe tanto? No lo sé, maridín dice que le transmito felicidad a través de la leche, yo estoy por ir a que la analicen, que algo debe tener.

Con menos de 2 semanas ha conseguido sus primeros logros como levantar la cabeza si lo tumbas boca abajo o girarla de un lado a otro cuando está tumbado o sentado (esto último agarrándole nosotros, ¡Todavía no se sienta!). Si le hablas te busca con la mirada o si te está mirando y te mueves, te sigue. Sabe moverse cuando está tumbado aunque de momento se mueve como la aguja de un reloj, va girando en torno a su cabeza y facilmente puedo encontrarlo doblado en la cuna o completamente del revés.

Al leer esto se podría pensar que está todo el día dando guerra, pero no. Es muy activo y tranquilo a la vez, un poco contradictorio, lo sé, pero es que en todo el día no te enteras de que hay un bebé en casa, las propias visitas que se han quedado aquí todo el día me han preguntado "¿Qué le pasa a tu bebé que no llora?", porque casi casi no llora nada, gracias a Dios (que me da mucha penita).

Ayer mismo después de tomar el pecho estuvo despierto desde las 19:00 hasta las 22:00. Se quedó tumbado en la cama (yo pensé que en algún momento dormiría), estaba mirando todo, se movía, etc. Todo el tiempo sin quejarse en ningún momento y sin que yo estuviera justo a su lado, se durmió después del baño y de hacer su siguiente toma. 

Le doy el pecho a demanda, él suele pedirlo cada 3 horas aproximadamente pero en lugar de llorar te darás cuenta de que quiere el pecho cuando lo veas doblando la boca (como en busca del pezón), chupándose la mano o, lo mejor, haciendo chasquidos con la lengua... Le gusta el baño, se queda muy tranquilo mientras lo bañas, ¡Pero tampoco nos pasemos! 5 minutitos y listo, que eso de estar en remojo como un garbanzo no le va.

Otra cosa que le encanta es levantar los brazos, en la mayoría de fotos suyas tiene los brazos arriba o, como mínimo, a la altura de la boca. Lo mismo le costó salir en el parto por la posición de los brazos...

viernes, 21 de septiembre de 2012
[...]

Sigo empujando, me diguen diciendo que lo hago muy bien, pero sigue sin salir. Veo que una de las matronas viene con una especie de desatascador-aspirador (ahí descubrí qué son los forceps), me meten el dichoso cacharrito y por fin sale Pimpollo, noto como si me partieran en dos pero acaban de ponerme a Pimpollo en las piernas y eso es lo único que me importa en ese momento. Abro los ojos como platos al verlo ahí, delante de mí. El dolor seguía ahí pero por un momento no lo sentía, todo mi alrededor quedó en pausa y mis sentidos solo se fijaban en ese pequeño bebé que me habían puesto en las piernas. Mi bebé.

Pimpollo no llora y pregunto "¿Por qué no llora?", pero nadie me responde. Vuelvo a preguntar, vuelvo a quedarme sin respuesta y vuelvo a morir de miedo "¿Qué le pasa a mi bebé y por qué nadie me dice nada?" es lo único que pasa por mi cabeza. Gracias a Dios empieza a llorar muy bajito y poco a poco va ganando intensidad ¡Por fin!. Ahora sí puedo relajarme (al poco tiempo empezó a estornudar y a tener hipo. Especialidades de Pimpollo).

Se llevaron a Pimpollo para lavarlo y, mientras, una de las matronas me cosía. Pasó un buen rato dándole al hilo y la aguja, así que he preferido no preguntar cuántos puntos tengo. Me traen a Pimpollo ya vestidito y lo dejan a mi lado en una cuna, le agarro la manita mientras terminan de coserme. Cuando terminaron me dejaron allí un rato, se llevaron a Pimpollo para enseñárselo al afortunado papá y cuando volvieron me llevaron en silla de ruedas a una habitación, en otra planta en la que sí dejan entrar hombres.

Al llegar me reciben la amiga de mi suegra, mi suegro y mi marido. No puedo evitarlo y me pongo a llorar nada más verle ¡Cuánto le eché de menos!. Me pongo en la cama como puedo y me dejan a Pimpollo al lado en una cuna, tengo una anemia horrible y no he comido nada desde que cené en la noche del sábado (excepto dátiles y una magdalena), me mareo en cuanto intento sentarme. Maridín me trae algo de comer y fruta, enseguida le dicen que se tiene que ir...

Pensé que podía pasar la noche conmigo, pero le dicen que no. Se va y no tengo ni idea de qué hora es, pensaba que eran alrededor de las 20:00 pero no, Pimpollo nació a las 16:45, justo cuando empezó a sonar el adhan del asr (la llamada al rezo de la tarde). En la habitación me acompaña una mujer que había tenido a su hija de 5 kilos por cesárea, la pobre no podía ni levantarse.

Hago el esfuerzo de comer algo como puedo, tengo hambre, pero el mareo no me deja hacer nada. Llega la noche, quiero ir al servicio pero no quiero dejar a Pimpollo solo en la habitación, aguanto hasta que no puedo más e intento levantarme, pero no me atrevo, tengo que caminar hasta el final del pasillo y en cuanto doy dos pasos la vista se me pone blanca. Me aguanto.

Como puedo pongo a Pimpollo a mi lado en la cama, está pegada a la pared, no hay peligro de que se caiga. Al poco tiempo aparece la pareja de mi madre y me llama desde la puerta de la habitación, estoy tan atontada que no le reconozco y tengo que mirarle durante un rato para saber que es él. Me dice que viene con mi madre.

El horario de visitas había terminado pero conseguimos que mi madre se quede conmigo un rato, intento de nuevo ir al servicio acompañada por mi madre mientras su pareja se queda con Pimpollo ¡Qué alegría verla!. Le pido que intente quedarse conmigo, no quiero estar sola, me duelen los puntos, tengo la pierna derecha muerta de tanta inyección, apenas puedo moverme y tengo a un bebé recién nacido a mi cargo. Por mucho que lo intentamos no lo conseguimos, me había quedado muy triste al despedirme de mi marido y de nuevo repetía escena con mi madre. No puedo más, quiero que pase el tiempo rápido y volver a casa (No me gusta nada estar fuera de casa, aunque el hospital fuese un palacio echaría de menos mi casa igual).

Me quedo dormida con facilidad porque estoy agotada, pero a la vez muy asqueada por la calor, estaba sudada desde antes del parto, pringada de líquido amniótico con heces de Pimpollo, llena de sangre ¡Qué asco! Quiero una ducha. Aún así voy durmiendo a ratos, Pimpollo es muy tranquilo, duerme durante horas sin problema pero el pobre no consigue sacarme nada del pecho, por mucho que lo pongo e intento que salga leche, de ahí no sale nada.

¿Y ahora qué hago? Apenas puedo girarme en la cama para cambiar de pecho, mucho menos sentarme ¿Cómo cojo a Pimpollo? Me da miedo moverlo de un lado a otro. Me apaño como puedo y consigo que Pimpollo tome algo de leche, pero esa tarea me lleva toda la noche. Por la mañana llega la amiga de mi suegra y me dice que a las 10:30 viene mi marido a recogerme, que ya me dan el alta. Me pongo a esperar pero entre una cosa y otra salgo del hospital a la una y pico junto a mi marido, mi madre, mi suegro, la amiga de mi suegra, su hijo y, lo más importante, mi pequeño Pimpollo con sus 3,2 kg y bien sanote.

Tanto mi marido como yo no podíamos creernos que Pimpollo ya hubiera nacido y que todo, a pesar de ciertas dificultades, hubiese salido bien. Al fin estamos en casa, felices y babeando ante nuestro pequeñín.


martes, 18 de septiembre de 2012
[...]

Domingo, después de ponerme la inyección de oxitocina empecé a tener contracciones dolorosas, entre una y otra me quedaba dormida en la camilla de urgencias obstétricas, me había cambiado de ropa otras 500 veces (fueron a casa a traerme más ropa) pero igualmente seguía empapándome. Me doy por vencida, ya no me cambio más, camino por el pasillo con goterones de líquido amniótico cayéndome por las piernas.

Llega el mediodía, vuelven a examinarme, 3 cm. Vuelven a ponerme oxitocina pero esta vez no sirve de nada, tengo una contracción muy de vez en cuando. Pimpollo ha defecado, es peligroso y toca intervenir nos guste o no. Muero de miedo, por él y por mí, porque el lugar es horrible, nadie me entiende, estoy ya harta de dar vueltas y necesito a mi marido al lado. Hablo con él por móvil, le pido por favor que encuentre una solución, pero no hay manera, no le dejan entrar.

Por fin una cama de la habitación queda libre y puedo dormir bien durante un rato (ya la habían limpiado, la basura no estaba y el servicio también estaba limpio). Vuelven a examinarme, sigo con 3 cm y el hecho de que Pimpollo hubiese defecado era preocupante, ya no podemos esperar más, nos vamos a paritorio.

Allí hay unas 5 camillas y la mayoría están ocupadas con mujeres a punto de dar a luz, gritando de dolor por las contracciones. Vuelvo a morir de miedo, en ningún momento me quito a mi marido de la cabeza y me pregunto si mi madre habrá llegado (me dijo que llegaba el domingo por la tarde). En todo momento hago mucha du'a (súplica) y me inflé de dátiles, tenía mucha hambre y sed, pero desde que entré al hospital a las 3 de la mañana del sábado no había podido beber agua, no me dejaban más que mojarme los labios.

Me ponen un gotero con antibiótico para Pimpollo, luego más oxitocina y no sé qué cosas más. Ahora sí noto el efecto de todo aquello... Las contracciones duelen a tal punto que me retuerzo en la cama, pongo el pie en la pared y empujo, me levanto y muevo las caderas agarrada a la cama, me siento, me vuelvo a tumbar, ya no sé cómo ponerme y grito. Ya no podía más, estaba agotada y las contracciones dolían muchísimo, empiezo a pedir por favor que me pongan anestesia pero me dicen que allí no la ponen "¿De ningún tipo? ¿Ni epidural ni general?". Ninguna. "Pues hacedme una cesárea, pero quiero terminar ya ¡No puedo más!". Me pongo a llorar porque me dicen que no, que en un par de horas más nos ponemos ya a empujar "¿¿¿¡¡¡Un par de horas!!!???". Vuelvo a llorar, cada vez que pasa una matrona le pido por favor anestesia y cuando me dice que no lloro de nuevo, incluso me abracé a una de ellas llorando.

Poco tiempo después empiezo a notar ganas de empujar, entonces unas 4-5 matronas se ponen conmigo, me piden que me agarre las piernas y que no grite, que gaste esa energía en empujar en vez de gritar. Me pongo a empujar a la vez que sale de mi garganta un sonido parecido al de la niña del exorcista, me doy miedo a mí misma. La dilatación no estaba completa, así que por mucho que empujo Pimpollo no sale, le vemos la cabeza, me dicen que lo hago muy bien, pero es imposible, no sale. En todo momento pregunto a las matronas "¿Dónde está mi marido? Quiero que esté conmigo", me dicen que está fuera pero me niego a aceptarlo así, sin más, les pido que salgan a ver si está ahí (y las pobres iban, lo buscaban y volvían diciéndome dónde estaba).

EDITO: Edito porque parece haberse entendido que empujé sin dilatar, pero no. Cuando sentí ganas de empujar me examinaron y había dilatado casi al completo, no recuerdo si eran 8 ó 9 cm porque yo ya estaba en otro mundo, pero poco me faltaba para llegar a los 10 cm.

[...]

domingo, 16 de septiembre de 2012
Sábado, mis suegros y mi cuñado vuelven de Italia, vacian maletas y nos dan algunos regalos, sobre todo para Pimpollo. A eso de la 1-2 de la mañana nos vamos a dormir, mi suegra me dice de broma "Hoy no te pongas de parto, que acabamos de llegar del viaje y estamos cansados". Para qué...

Tres de la mañana, noto una pequeña explosión en la zona baja del vientre y de repente estoy empapada. Abro los ojos como platos, despierto a maridín y le digo "Se me ha roto la bolsa". De repente me encojo en la cama cual bebé en el vientre y grito "¡No quiero!". Maridín todavía medio dormido no entiende nada "¿Qué bolsa? ¿Qué es lo que no quieres?". Le explico y de un salto se levanta de la cama, yo no sé qué hacer porque el líquido no deja de salir, pensaba que la bolsa se rompía, salía un poco de líquido y ya, pero aquello no era así...

No sé si alguna vez os lo he dicho o no, pero no soporto estar mojada (excepto en la ducha, claro), así que me cambié como 500 veces antes de salir de casa y quejándome todo el tiempo de "¡Qué mojada voy!". Nos vamos al hospital y descubrimos que no dejan entrar hombres, está prohibido, así que maridín no puede entrar conmigo. Entran mi suegra y una amiga suya, maridín y su padre se quedan fuera en el coche.

Me examinaron y estaba dilatada de 2 cm, me dijeron que había que esperar, que me pusiera a caminar. Empapada y muerta de calor me puse a caminar por el pasillo, después de un tiempo estaba agotada y empezaba a tener molestias, quería descansar un rato. Aviso de que quiero descansar y en una habitación grande con unas 6 camas, ninguna está libre. Me dicen que no pasa nada, que me tumbe en una de ellas junto a quien esté ahí. No me gustó la idea así que me senté en un rincón de la cama intentando no despertar a la mujer que dormía en ella. La habitación olía horrible, el servicio estaba atascado y había un cubo de basura gigante y llenísimo aguantando la puerta para que no se abriera. Muero de asco.

Después de un rato ya no puedo más con mi espalda, sigo empapada, ya muerta de frío y me pongo a caminar por el pasillo envuelta en una sábana que me traje de casa, pero aguanto poco, ya estoy agotada. Me meto en la habitación de urgencias obstétricas y me acuesto en la camilla, me quedo frita enseguida. Ya por la mañana, no sé qué hora era, vuelven a examinarme y sigo con mis 2 cm, intentan forzarme la dilatación con los dedos pero duele tanto que cada vez que lo intentan les saco las manos como puedo, en una ocasión le di una patada a quien lo hizo. Pido por favor que me dejen dilatar tranquila, tomándome mi tiempo, si es posible.

Al rato me vienen con una inyección "¿Qué es eso?". Me dicen que es para dilatar más rápido, pero yo no quiero porque la ponen en el trasero y no soporto esas inyecciones. Me niego rotundamente, quiero hablar con mi marido, le echo de menos. Salí a hablar con él y me dice que deje a estas mujeres hacer su trabajo, que va a ser mejor para mí porque terminaremos antes. Me sigo negando pero al final accedo porque veo que todo ese rollo iba para largo.

[...]

viernes, 14 de septiembre de 2012
Assalam alaikum wa rahmatu Allah wa barakatuh

Hola a todas!

Por fin puedo pasar por aquí a daros la gran noticia:

El sábado a las 3 de la mañana rompí aguas y tiré para el hospital, Pimpollo nació el domingo a las 16:45 con un peso de 3,2 kg (en twitter escribí 18 horas de parto, pero como véis fueron menos. En ningún momento tuve reloj y cuando nació creía que eran las 8 de la tarde... Cosas mías). Ya os contaré con más detalle cómo fue todo y cómo van estos días, además hay cosillas que a lo mejor os pueden ser útiles sobre algunos problemillas que me surgieron con la lactancia y que se han arreglado, gracias a Dios. Maridín decidió quedarse en casa esta semanita y el domingo celebramos su nacimiento si Dios quiere, es una semanita intensa de adaptación, visitas y otras tantas cosas.

Prometo volver en cuanto se me pasen algunos efectos secundarios de la maternidad como el "Mi hijo defeca rosas" y el "Cuando me siento veo estrellitas de colores". Mil gracias y mil besos a todas, ¡Que sé que habéis estado ahí en todo momento!.

viernes, 7 de septiembre de 2012
Assalam alaikum wa rahmatu Allah wa barakatuh

¡Hola a todas!

Hoy os traigo información islámica, en concreto sobre la lactancia materna, que tiene una gran importancia dentro del Islam. La leche materna se considera el mejor alimento para el bebé y por eso es preferible recurrir a ella, aunque si por algún motivo no es posible llevarla a cabo tampoco estaríamos haciendo algo malo, son cosas que pasan y no es culpa nuestra. Os dejo pues con la información:

“Y las madres amamantarán a sus hijos dos años enteros, si desean completar la lactancia” [2:233]

“Inspiramos a la madre de Moisés: ‘Dale de mamar’” [28:7]

La lactancia es un derecho básico de los niños después del nacimiento ya que tiene un efecto a largo plazo en la estructura física, emocional y social en nuestra vida. Esto fue entendido por la sharia (ley) islámica, por lo que todas las madres en el Islam deberían amamantar a su hijo durante dos años completos, siempre que sea posible. 

¡Feliz viernes!
jueves, 6 de septiembre de 2012

Assalam alaikum wa rahmatu Allah wa barakatuh

Hola a todas!

No, no estoy publicando doble premio sin querer, es que lo recibí dos veces: La primera por parte de Drew, que tenía curiosidad en saber qué contaba, especialmente porque tras su mudanza al Cairo se le ocurren mil cosas que preguntarme, y la segunda por parte de Matt (de Blogueando de mi vida), quien comenzó su nuevo blog hace poco y llegó pisando fuerte con sus teorías y sus historias, sus niños son un encanto, me cautivaron desde la primera vez que habló de ellos. Sin duda os recomiendo pasaros por allí, seguro que os saca una sonrisa.

Bien pues, resulta que cuando publiqué este premio por primera vez no tuve en cuenta la curiosidad de Drew, se me olvidó por completo y me dediqué a contar 7 cosas sobre mí a través de fotos. Su gozo en un pozo, pobre mía. Por eso ahora esas 7 cosas que voy a contar van a estar relacionadas con mi cambio de país, sé que tenía que haber sido al contrario, pero ya sabéis que mi cabeza ahora está en otra parte y solo veo bodies alrededor de ella. ¡En fin! Allá voy pues:

1. Todo comienzo es difícil y más cuando vamos a otro país. No se puede pretender que nada más llegar ya tengamos el piso de nuestros sueños, un buen trabajo, buenas amistades, etc. He tenido que luchar por cada una de estas cosas e incluso todavía (ya llevo 3 años aquí) me quedan matices que seguir arreglando. Paciencia, todo llega.

2. El primer año aquí fue horrible, prácticamente comíamos el mismo trozo de pan durante 3 días (si es que al tercero aún quedaba algo).

3. Por aquí me manejo en francés o en italiano y sí, la mayoría de personas me entienden, pero me he dado cuenta de que es imprescindible aprender árabe si no quieres que te tomen el pelo por ser extranjera. En mi caso mi padre es marroquí y con eso me salvo de vez en cuando, basta con decir "mi padre es marroquí" y ya cambian de actitud por completo (los taxis son los que más intentan estafarte si ven que no eres del país).

4. Que venga de España y sea musulmana es algo que nunca deja de impresionarles. Más de una familia me ha pedido que me quede a vivir con ellos y durante el reposo que tuve que mantener con el embarazo, muchas de las visitas han llegado a discutir por quién me traía la comida porque dicen que conmigo se ganan muy buenas acciones.

5. El punto anterior es un extremo, luego está el otro, el "No entiendo por qué has hecho eso". Estos son los menos básicamente porque no les hago caso, pero cuando aparecen suelen intentar convencerme de que me ponga unos vaqueros, que me suelte el pelo para salir a la calle y cosas por el estilo. Lo peor es cuando lo dicen como si yo no hubiera conocido eso.

6. Más de una persona ha llegado a preguntarme por qué me he venido aquí si Europa es mejor pero os soy sincera: No quiero volver. Visitar a la familia o ir de vacaciones sí, pero para vivir prefiero seguir aquí. Al principio fue difícil, sí, pero poco a poco vamos mejorando y me encanta estar aquí.

7. Con el paso de estos años me he dado cuenta de que la discreción y el respeto hacia una misma son la clave para que no me tomen como una extranjera alocada, es decir, si hablo sin montar jaleos, me dirijo hacia otras personas de forma correcta o si me visto de forma discreta, suelen calificarme más como "buena mujer" que si no lo hago. Aclaro que cuando vine vestía vaqueros, me dirigía de la misma forma hacia un hombre que hacia una mujer, etc y, esas cosas aquí (y como musulmana), son diferentes.

¡Ui casi lo olvido! Que como ya lo pasé una vez no voy a pasarlo de nuevo, esperaré a que las premiadas anteriores publiquen sus premios para ver qué nos cuentan y, si de todas formas alguien quiere llevárselo, es todo suyo.

lunes, 3 de septiembre de 2012
Assalam alaikum wa rahmatu Allah wa barakatuh

Hola a todas!

Vuelvo por aquí con Pimpollo aún en la panza y con un nuevo premio, pero antes debo decir que pronto llega mi madre y mis suegros vuelven de Italia, llegan todos casi el mismo día y parece ser que Pimpollo los está esperando para dejarse ver. Por un lado mejor porque así estaré acompañada de mi suegra y mi madre, que aunque hicieran las cosas de otra manera muy diferente a lo que yo quiero (no dieron el pecho, por ejemplo) pues tienen su experiencia y seguro que me vendrá muy bien.

Además como musulmanes celebramos la Aquiqah justo a los 7 días después del nacimiento (la aquiqah vendría a ser algo así como el bautizo) así que por ese lado nos vendrá bien también, así estamos todos juntos celebrando el nacimiento de Pimpollo. A ver qué tal va todo que esto son solo ideas mías, pero ayer pasé una nochecita que pensé "¡Ya va nacer!" pero no, falsa alarma. Durante la noche siempre estoy teniendo algún que otro dolorcillo en la zona baja del vientre, muy leve todo, y durante el día tengo muchas contracciones pero no duelen nada.

Bueno, dicho esto voy con el premio, que me lo pasó Drew de Viviendo en mi nube azul. Seguramente ya conoceréis su blog y sino ya estáis tardando en ir a verlo, sus aventuras por el Cairo son únicas, nada mejor que tomarse los cambios con humor y más cuando se trata de un nuevo país al que se ha ido ella solita ¡Toda una campeona!.


El premio consiste en contar 7 cosas sobre mí y en varios blogs he visto que esto se ha hecho con fotos. Me ha parecido tan bonito que me uno a la iniciativa de contaros 7 cosas sobre mí a través de fotos, ¡Allá voy!:

1. Me encanta la fotografía, especialmente la gastronómica (Don't worry, be happy! Prometo receta en cuanto mi vida vuelva a tener un orden).


2. Así se me conocía anteriormente. Sí, es un collar de perro en el que pone Morti (Y me lo ponía yo).


3. Cuando veo todo ordenado siento paz y tranquilidad. Hace poco os decía que quizá necesite unos cuantos "ommmmm" cuando llegue mi madre, pero no, bastará con abrir alguno de mis cajones o el armario para volver a sentir paz (de algo me tenía que servir mi adicción al tetris ¿no?).


4. Tengo doble DNI, el de España y el de Marruecos.


5. Nunca he sido de maquillarme demasiado, pero en mi anterior vida estaba rodeada de productos y ropa de marca. He llegado a gastarme 400 € solo en ropa interior. Ahora todo es diferente, jamás utilizo estas cosas que veis, me pasé a lo natural y sería incapaz de volver a gastarme tantísimo dinero en ropa como lo hacía antes.


6. Cuido mucho todo lo que tengo, cada cosa me puede durar años y aún tener aspecto de nuevo. En este diario podéis ver la fecha de cuando me lo regalaron (no os riáis de mi letra por favor, ¡Que tenía 10 años!), todavía le huelen las paginas.


7. Mi marido se ríe de mí porque le pongo nombre a los cajones. De esta forma cuando me pregunta "¿Dónde está X cosa?" mi respuesta nunca es la típica "¡En el cajón!" : )


Y ahora toca pasarlo a 7 personas, que son...
Mamá de Parrulín y Xoubiña
Batallitas de mamá
Por fin, yo misma
Mis ovomellizos
Mi viaje hacia la maternidad en solitario
La jirafa
39 semanas y...

¡Qué tengáis buen comienzo de semana!

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